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La metatarsalgia es una afección que produce dolor e
inflamación en la planta de los pies, exactamente en los huesos metatarsianos
que se localizan cerca del inicio de los dedos (metatarso).

El dolor producido por la metatarsalgia  se acentúa al caminar, correr, saltar, al
llevar zapatos apretados, entre otros; y suele afectar al primer, segundo,
tercer y cuarto metatarsiano.

Los síntomas de la metatarsalgia pueden comprender:

  • Dolor fuerte, continuo o intenso en la parte de
    la planta justo detrás de los dedos del pie.
  • Dolor agudo o punzante, entumecimiento u
    hormigueo en los dedos del pie.
  • Sensación de tener una piedra en el zapato.
  • Sensación quemante en la parte anterior del pie
    cercano a los dedos, y que aumenta al caminar, al estar de pie con los pies
    descalzos o caminando sobre una superficie dura. En la mayoría de los casos, el
    dolor se acompaña de durezas en la zona plantar.

Los factores que pueden dar lugar a la aparición de esta
afección son:

  • Uso de un calzado inadecuado, como son los
    tacones altos con puntera estrecha y mal almohadillados.
  • Sobrepeso. Cuanto más peso se tengamos, mayor es
    la probabilidad de desarrollar una metatarsalgia.
  • La edad. Cuando una persona envejece, la capa de
    grasa que protege el pie se vuelve más delgada y el pie tiene menos protección
    contra el impacto y la carga.
  • Ejercicio de alto impacto. Los corredores o las
    personas que realizan deportes de alto impacto tienen un mayor riesgo de
    metatarsalgia porque sus pies absorben mucha fuerza.
  • La forma del pie y de los dedos.
  • Hay casos en que la persona tiene un segundo
    dedo del pie más largo que los demás, lo que puede provocar un aumento de la
    presión sobre los metatarsianos.
  • Enfermedades como la diabetes, gota, juanete,
    acumulación de líquido en los pies…

Si la metatarsalgia no se trata de manera adecuada podría
dar lugar a otra serie de dolencias como Neuroma de Morton, dedos en martillo o
garra o aparición de dolor en otro lugar del cuerpo debido a la cojera causada
por el dolor en el pie.

Para ayudar a diagnosticar esta dolencia, el médico
examinará el pie en la posición de pie y sentado, y preguntará sobre su
historia médica, el estilo de vida, tipo de calzado que usemos y nivel de
actividad que llevemos. Es posible que sea necesaria la realización de una
radiografía para identificar o descartar una fractura por fatiga u otros
problemas del pie, una resonancia magnética, una ecografía o un análisis de
sangre.

Su tratamiento está dirigido a conseguir reducir o eliminar
el dolor y el malestar. Se suele aconsejar:

  • El cambio a un calzado adecuado con un tacón
    bajo (4-5 cm), plataforma de 2 a 3 cm, suela gruesa, estable y absorbente,
    fondo suficiente para introducir plantillas y anchura y altura suficientes para
    permitir la movilidad de los dedos.
  • Descansar después de un largo periodo de pie
    poniendo los pies en altos.
  • Evitar el ejercicio físico de alto impacto y en
    terrenos irregulares.
  • Tomar medicamentos antiinflamatorios.
  • Aplicar hielo en la zona afectada durante 10-15
    minutos al día.
  • Realizar ejercicios de estiramiento de la planta
    del pie.
  • Bajar de peso.

En los casos en los que la metatarsalgia se debe a la forma
del pie, el tratamiento será mediante la fabricación de plantillas
personalizadas para la eliminación de los puntos de presión.

En algunos casos es necesario recurrir a la cirugía para
cambiar la forma de los huesos metatarsianos, liberar el nervio afectado, que
puede quedar atrapado o para enderezar los dedos en martillo.

La fisioterapia puede ayudarnos mucho en el tratamiento de la
metatarsalgia.

En estos casos e/la fisioterapeuta realizará una exploración
física para determinar las técnicas a emplear más convenientes para cada caso.
El tratamiento suele incluir:

  • Limitar el entrenamiento hasta que los síntomas
    desaparezcan.
  • Estiramientos de la musculatura afectada.
  • Masajes de la zona anterior del pie, la fascia
    plantar y los dedos.
  • Ejercicios específicos.
  • Electroterapia.
  • Agentes físicos.

Los tendones son unas cuerdas fibrosas de
tejido conectivo, que sirve de unión entre los músculos y los huesos. Su
cubierta exterior está vascularizada y es la única parte que puede experimentar
una inflamación.

La tendinitis de codo es una inflamación
de los tendones que unen los músculos del antebrazo con la parte exterior del
codo. Los músculos y los tendones del antebrazo se dañan debido al uso excesivo
o a la realización de movimientos repetitivos. Esto produce dolor y sensibilidad
en la parte exterior del codo.

La causa más común de la tendinitis es el
uso excesivo. Hay ciertas actividades que pueden causar que los tendones
trabajen más de lo habitual, lo que provoca una inflamación localizada de los
tejidos.

Una causa menos frecuente de inflamación
de los tendones es un traumatismo directo en la zona, una tendinitis
postraumática, una caída sobre la mano, o la acción de presionar durante largos
periodos de tiempo.

Tipos de tendinitis de codo:

  • Codo de tenista
    (epicondilitis lateral). El epicóndilo es el área donde los músculos del
    antebrazo se unen al hueso lateral del codo. Su aparición se debe al uso
    excesivo de estos músculos, donde se realiza una extensión o rotación forzadas
    de la muñeca o la mano.
  • Codo de golfista (epicondilitis
    media). El codo de golfista  se debe al
    uso excesivo de los músculos que utilizamos para cerrar los puños.
tendinitis de codo

El principal síntoma de la tendinitis de
codo es la aparición del dolor durante el movimiento con ejercicios de
contracción o de estiramiento y presión sobre el tendón.

El dolor no suele ser muy intenso pero si
resulta molesto, pudiendo a afectar en el estado de ánimo de quien la padece debido
a que la tendinitis hace difícil o imposible realizar una actividad cotidiana.

Su diagnóstico es de tipo clínico. En
primer lugar se realiza la exploración al paciente después de comprobar la
anamnesis, conocer los factores de riesgo, posibles traumas, empleo y las
actividades deportivas que realice en su caso.

El profesional realizará una prueba de
contracción de los músculos implicados, el estiramiento de los tendones y
presionará el área del dolor para ver si hay aumento de los síntomas.

En algunos casos se puede prescribir una
ecografía para evaluar el estado de los tendones, cualquier inflamación, degeneración
o tendinosis que pueda existir.

El tratamiento de la tendinitis de codo
se basa principalmente en tratar la afección lo más pronto posible para evitar
que pase a ser una tendinopatía crónica, además de reducir la inflamación,
restaurar la flexibilidad y recuperar la fuerza.

Durante el tratamiento es importante restringir
la actividad que produce el dolor, siendo el reposo una necesidad.

El tratamiento de la tendinitis de codo también
puede tratarse con medicamentos anti-inflamatorios orales o tópicos. Pero en
todo caso, estos métodos anti-inflamatorios pueden proporcionar un alivio
temporal pero no resuelven el problema.

La fisioterapia suele ser un medio
bastante eficaz en el tratamiento de la tendinitis de codo ya que puede ayudar
a restaurar la flexibilidad y la fuerza del codo.

Entre los métodos que se utilizan en
fisioterapia  para reducir el dolor y la
inflamación se encuentra la electroterapia como el ultrasonido, iontoforesis y
la estimulación eléctrica.

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En:discapacidad, dolor, fisioterapia, huesos, escafoides, fracturas, osteoporosis, salud, Senso

Comentarios desactivados en Conociendo la Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad esquelética
en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Por este
motivo, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las
cavidades que existen en su interior, se vuelven más frágiles y se rompen con
mayor facilidad.

Hay tres formas en las que se produce la
osteoporosis:

  • Reducción de la captación de
    sales minerales de calcio.
  • Aumento de la eliminación de sales
    minerales fuera del tejido óseo.
  • Combinación de ambas circunstancias.

Las causas que dan lugar a su aparición
se debe a que durante toda la vida se producen en nuestro cuerpo numerosos
cambios metabólicos en los que se alternan fases de destrucción y formación de
hueso. Estas fases están reguladas por distintas hormonas, por la actividad
física, la dieta, los hábitos alimenticios, la vitamina D, disminución de
calcio en el organismo.

A partir de los 35-40 años se produce una
pérdida natural de masa ósea, que suele ser 
más frecuente en las mujeres post-menopaúsicas debido a la disminución
de estrógenos.

Otras causas asociadas a su aparición son
el alcoholismo, enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas,
insuficiencia renal, determinados fármacos, etc.

Los síntomas se manifiestan de manera
tardía, ya que no se identifica hasta que la pérdida de hueso es tan importante
como para que aparezca una fractura.

Las fracturas más frecuentes suelen ser
vertebrales,  de cadera y de la muñeca.

En la actualidad, los reumatólogos
cuentan con amplias herramientas para su diagnóstico precoz y de este modo
adaptar el tratamiento para prevenir la pérdida de masa ósea y combatir la
osteoporosis.

Se puede ayudar a mejorar la calidad del
hueso mediante la adecuada ingesta de calcio, el ejercicio físico, una dieta
equilibrada, suplemento de vitamina D y evitar el tabaco y el alcohol.

El tratamiento de la osteoporosis se basa
fundamentalmente en la reducción del número de fracturas. La ingesta de
fármacos como los bifosfonatos, denosumab, moduladores selectivos de receptores
de estrógenos (raloxifeno, bazedoxifeno) y estrógenos. El tratamiento osteoformador
que estimula la formación de nuevo hueso. Y el ranelato de estroncio que presenta
un mecanismo de acción mixto (antiresortivo y osteoformador).

En todo caso, será el especialista (reumatólogo)
el encargado de valorar las características del paciente, sus antecedentes
patológicos y los factores de riesgo de osteoporosis y decidirá en cada
situación cuál es el fármaco más adecuado en cada caso.

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En:dolor, dolor de espalda, espalda, fisioterapia, higiene postural, lesiones, lumbalgia, patologías, salud, Senso

Comentarios desactivados en Ejercicios para aliviar el dolor de espalda

Se estima que en torno a un 80% de la
población ha padecido en algún momento se su vida dolor lumbar. La lumbalgia es
un dolor localizado en la parte baja de la espalda cuyo origen está asociado a
las estructuras músculo-esqueléticas.

Las causas más frecuentes de lumbalgia
son distensiones musculares, hernias discales, discartrosis (deterioro de los
discos intervertebrales), espondilolistesis, artrosis de articulaciones facetarías,
estenosis del canal lumbar y aplastamiento vertebral.

Para aliviar el dolor y evitar que
podamos volver a padecerlo es muy importante el ejercicio físico, ejercitar la
musculatura de la espalda. 

Os proponemos la realización de unos
sencillos ejercicios que podéis practicar en casa y que no nos van a llevar
mucho tiempo de realización:

  • Tumbados boca abajo con los
    pies apoyados en el suelo y las rodillas dobladas, llevamos una rodilla al
    pecho ayudándonos de las manos. Mantenemos la posición durante 15-30segundos y
    cambiamos de pierna. Repetimos el ejercicio unas 10 veces con cada pierna.
  • Juntamos las piernas y acercarnos
    al pecho a la vez.
  • Tumbados boca arriba, con los
    pies apoyados en el suelo y las rodillas flexionadas, juntamos ambas piernas,
    de manera que sean un solo bloque. Manteemos siempre los hombros apoyados en el
    suelo durante todo el ejercicio, giramos la cadera para tocar con las dos
    rodillas a un lado y a otro de tú cuerpo. Repetimos el ejercicio 5-10 veces
    para cada lado.
  • Boca arriba tumbados en el
    suelo con los pies plantados en el suelo y las rodillas dobladas, elevamos unos
    centímetros los glúteos del suelo y mantenemos la posición durante 5-10
    segundos. Relajamos apoyando de nuevo sobre el suelo y apretamos el abdomen
    como queriendo tocar el ombligo al suelo. Mantenemos la posición durante unos
    segundos y relajamos, para volver a repetirlo. Realizamos unas 10 repeticiones.
  • De rodillas y apoyando las
    manos en el suelo (a cuatro patas), empujamos las lumbares y el abdomen al
    suelo, mientras levantamos la cabeza y los hombros. Después realizamos el
    movimiento contrario, elevando el abdomen y las lumbares como queriendo tocar
    el techo. Repetir 10 veces.
  • Sentados en el suelo, con una
    pierna estirada cruzamos la otra pierna por encima de la rodilla para posar el
    pie de la pierna cruzada en el suelo. Agarramos la rodilla de la pierna cruzada
    con el codo del brazo contrario y tiramos de aquella hacia atrás. Aguantamos la
    posición 10 segundos y repetimos con la pierna contraria. Realizar 3 veces con
    cada pierna.
  • Nos sentamos en un taburete
    con la espalda recta, tratamos de juntar los hombros hacia atrás, mantenemos la
    postura unos segundos y volvemos a la posición inicial. Repetir 10 veces.
  • Tumbados boca abajo apoyando
    los antebrazos en el suelo por un lado y sobre la punta de los pies por otro.
    Apretamos el abdomen fuerte y tratamos de aguantar al menos 15 segundos.
pubalgia

Feb 22

La Pubalgia

La pubalgia
es un síndrome doloroso que abarca varias patologías de la zona del pubis.

Es una afección muy común en los
deportistas, especialmente en futbolistas. Su aparición se suele deber a distensiones
y/o roturas musculares, tendinopatías, lesiones de ligamento y desequilibrios
entre las cadenas musculares del tronco y de las extremidades.

La pubalgia del deportista es una tendinitis que puede afectar a la inserción en la zona ilio-pubiana de los abdominales o el muslo, y que se clasifica en:

  • Alta: si afecta a los rectos
    anteriores (abdominales).
  • Baja: la tendinitis se
    produce en los aductores, afectando con mayor frecuencia al aductor medio.
  • Mixta: cuando interesa a
    ambos grupos musculares.
pubalgia

La causa de su aparición se suele deber a
una sobrecarga muscular causada por un sobreesfuerzo de movimientos repetitivos
o continuados propios de la práctica diaria del deporte.

No estar correctamente preparado antes de
la práctica deportiva y el no calentar adecuadamente antes de la práctica del
deporte son factores que pueden favorecer su aparición.

También se puede producir como
consecuencia de accidentes con traumatismos en la zona del pubis, por micro-traumatismos
reiterados, la práctica deportiva en superficies inadecuadas o por el uso de
anabolizantes. 

El síntoma principal que presenta es el
dolor que en la zona inguinal o la parte baja del abdomen, que se agudiza con
el paso de los días y se irradia hacia el músculo.

En su fase inicial, en la pubalgia el
dolor aparece después del entrenamiento o actividad física; pero después
comienza a sentirse en el transcurso de la misma y posteriormente nada más iniciarla.

En su fase más aguda el dolor es continuo
y se siente incluso cuando se está en reposo, impidiendo la realización de
movimientos.

Para tratarla lo más importante es  mantener reposo. En caso necesario se puede recurrir
al uso de antiinflamatorios para reducir el dolor y la inflamación. Una vez se
logre una clara mejoría será necesario un programa de rehabilitación en el que
se incluya fisioterapia, osteopatía e incluso electro-estimulación.

El tratamiento fisioterapéutico es muy
importante para acelerar la recuperación ante este tipo de lesiones. El fisioterapeuta
en su caso realizará un programa de ejercicios, diferentes tipos de tratamientos
y técnicas para controlar y reducir el dolor: terapia manual, masoterapia,
electroterapia, ejercicios terapéuticos, etc.

En cuanto a su prevención, el fisioterapeuta
puede recomendar un programa de ejercicios en casa para fortalecer y estirar
los músculos de la cadera, muslo y abdomen para ayudar a prevenir en el futuro
una nueva lesión. Se pueden incluir ejercicios de fuerza y de flexibilidad para
la pierna, la cadera y los abdominales.

El escafoides es uno de los huesos pequeños de la muñeca que se encuentra ubicado en el lado de la muñeca que corresponde con el dedo pulgar.

Se trata de uno de los huesos con mayor
probabilidad de fracturarse o romperse.

Es un hueso que se suele fracturar a
causa de una caída sobre la mano abierta, de tal modo que el peso recae sobre
la palma de la mano.

Los síntomas que presenta una lesión del
escafoides son principalmente dolor e inflamación en la base del pulgar. Todas
las actividades que conllevan la acción de sujetar o de torsión de la muñeca
pueden reproducir el dolor.

El diagnóstico habitualmente es a través
de los rayos X, aunque en ocasiones es posible que se lleven a cabo otras
pruebas como una resonancia magnética o un escáner.

Su tratamiento depende del lugar dónde se
produzca la factura del hueso:

  • Fractura cerca del pulgar.
    Este tipo de fracturas suelen consolidarse en cuestión de semanas con la
    protección adecuada.

En este caso, el médico
colocará una enyesadura y el tiempo de consolidación variará en función de cada
persona. En todo caso, el médico monitorizará la consolidación mediante radiografías
periódicas.

  • Fractura cerca del antebrazo.
    Su consolidación suele ser más complicada debido a que el escafoides no tienen
    una buena irrigación de sangre.

En algunos casos será necesario el tratamiento
quirúrgico, que consiste en clavar el hueso para reconectar los extremos de la
fractura, y después inmovilizar.

Existen casos en los que la curación no
se produce no con la cirugía. En estos casos se realiza el uso de un injerto de
hueso con su aporte vascular que podría tomarse del hueso del antebrazo en el
mismo brazo o de la cadera.

Tanto si se requiere de cirugía como si
no es necesario, se necesita inmovilizar la zona afectada con yeso o una
férula.

La fisioterapia es muy importante para
tratar esta fractura tras la inmovilización mediante la rehabilitación, que
conlleva:

  • Movilizaciones analíticas de
    los huesos del carpo, radio y cúbito.
  • Movilizaciones globales de
    muñeca.
  • Tratamiento de la musculatura
    y tejidos blandos para corregir las compensaciones del largo periodo de
    inmovilización.
  • Electroterapia antiinflamatoria:
    US, láser, magnetoterapia (ayuda a la consolidación ósea), onda corta…
  • Ejercicios de estabilidad y propioceptivos
    de muñeca.
  • Ejercicios de potenciación de
    muñeca y de musculatura de miembro superior.

Recuerda
que una fractura de escafoides requiere atención médica inmediata para ayudar a
asegurar el mejor resultado posible.

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Comentarios desactivados en La Cervicoartrosis

La Cervicoartrosis
o artrosis cervical es una enfermedad degenerativa de las articulaciones y
de los discos que se encuentran en la columna cervical.

Aparece cuando se lesiona o degenera el
cartílago de las articulaciones de la columna cervical. Es una patología muy
frecuente en personas mayores a 50 años y en muchas ocasiones pasa
desapercibida porque no produce síntomas.

La cervicoartrosis es una enfermedad
degenerativa que comienza como una degeneración del cartílago que hay en las
articulaciones y que va avanzando hasta afectar a los discos intervertebrales y
las vértebras.

El síntoma
más frecuente de la cervicoartrosis es el dolor y rigidez del cuello que
aparece a la hora de ejecutar movimientos. El dolor de cuello, en ocasiones
puede irradiarse a otras zonas como los brazos y las manos. También puede
desencadenar una mielopatía cervical cuando una vértebra o un disco presionan
sobre la médula espinal y produce debilidad en las piernas o incontinencia.

También puede aparecer dolor de cabeza,
pérdida de fuerza y equilibrio, hormigueos y alteraciones visuales.

En algunas ocasiones es asintomática y se
diagnostica como un hallazgo al realizar radiografías de la columna cervical
por otro motivo.

La causa
principal de su aparición es el envejecimiento. Lesiones anteriores en el
cuello son otra de las causas principales, sobre todo traumatismos agudos como
una luxación vertebral, y las alteraciones congénitas.

La higiene postural es muy importante,
por ello mantener posturas incorrectas durante un período largo de tiempo puede
desencadenar en el desarrollo de una artrosis cervical.

Las alteraciones que produce una cervicoartrosis
suelen tener varias fases:

  • Degeneración discal.
  • Inestabilidad de los
    segmentos.
  • Hiperextensión segmentaria.
  • Estrechamente progresivo.
  • Hernia de disco
    intervertebral.

Hasta ahora no existe un tratamiento para
la artrosis, pero sí hay tratamientos destinados a aliviar el dolor.

Para aliviar los síntomas lo habitual es
que el médico facilite analgésicos o antiinflamatorios complementados con
ejercicios de movimientos y estiramientos.

La fisioterapia juega en la
cervicoartrosis un papel fundamental para ayudar a aliviar sus síntomas y la
calidad de vida de los pacientes a través de diferentes herramientas:

  • Termoterapia y crioterapia. La
    termoterapia es el uso de altas temperaturas para producir efectos beneficiosos
    en el organismo (analgesi, relajación, trofismo). La crioterapia es el uso de
    bajas temperaturas con el mismo fin (disminución de la inflamación, analgesia,
    reeducación neuromuscular).
  • Corrientes eléctricas. La más
    utilizada es el TENS o Estimulación Eléctrica Transcutánea Nerviosa, que es una
    forma de electroterapia que disminuye el dolor al actuar sobre el sistema
    nervioso. Como el calor, la corriente se convierte en un estímulo que viaja por
    vías que “engañan” al cerebro para que el estímulo doloroso no sea tomado en
    cuenta.
  • Magnetoterapia. Consiste en
    la aplicación de campos magnéticos que tienen efecto en nuestro organismo. Especialmente
    para contrarrestar la pérdida de masa ósea.
  • Ultrasonidos. Basado en el
    uso de ondas sonoras de alta frecuencia, que al viajar en nuestro cuerpo tienen
    efectos térmicos (iguales a los de la termoterapia) y mecánicos que restituyen
    la integridad de los tejidos.
  • Tracción cervical. Consiste
    en la elongación del eje de la columna cervical de manera controlada. Esta
    tracción permite un estiramiento pasivo de la musculatura del cuello que
    disminuye la tensión que pueda existir en los mismos.

En todo caso si se presentan alguno de
los síntomas mencionados, lo mejor es acudir al médico.

Para prevenir la enfermedad o aliviarla
una vez que se ha manifestado, es importante evitar movimientos o posturas
forzadas de la columna. En el trabajo hay procurar mantener posturas adecuadas
en todo momento.

Dormir con una almohada baja es mejor
para la columna cervical.

Realizar ejercicios específicos de
musculatura del cuello como, por ejemplo, inclinar la cabeza de un lado a otro
o girarla con movimientos circulares en ambos sentidos.

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En:Senso

Comentarios desactivados en ¡Os deseamos un Feliz Año 2019!

Estamos a punto de despedir 2018, un año que nos ha regalado muchos buenos momentos en nuestra clínica.

Todos esos momentos han sido posibles gracias al equipo que formamos SENSO  que día a día demostramos nuestra profesionalidad, entrega y valía dándolo todo, y especialmente gracias a la fidelidad de todos nuestros clientes SENSO.

Hemos tenido un año 2018 lleno de alegrías, de felicidad y de salud, y esperamos que este Nuevo Año 2019 que está por llegar sea aún mejor para todos vosotros.

feliz año 2019

¡Todo el equipo SENSO os deseamos un Año Nuevo 2019 repleto de felicidad!

entesitis

Dic 27

La Entesis

La entesitis es una afección que se da principalmente en el cuello, y que se traduce en dolor como reflejo de una lesión cercana al mismo.

La entesitis es un proceso inflamatorio de la entesis, punto donde se insertan tendones y ligamentos en el hueso.

entesitis

Los tendones son tejidos fibrosos que unen los músculos a los huesos y sirven para ofrecerles movilidad.

Los síntomas que suelen darse en la entesitis son dolor, inflamación, sensación de calor y enrojecimiento en el punto doloroso. Son síntomas que se asemejan a los síntomas de la tendinitis, pero en el caso de la entesistis el dolor es más localizado y puede ser referido sintiéndolo a lo largo de todo el hueso.

Además puede volverse de carácter crónico al acumularse calcio y formarse hueso nuevo donde antes había tendón. Debido a esto pueden aparecer pequeños “picos de hueso” que sobresalen.

La causa principal de la entesitis es un traumatismo tras un golpe o caída, o un sobreesfuerzo al realizar movimientos repetitivos. La entesitis suele afectar generalmente a mayores de 40 años y a personas que practican deportes de contacto o de riesgo.

También puede aparecer junto a otras enfermedades degenerativas reumatológicas como la espondilitis anquilosante o la artropatía.

Su tratamiento es similar al de una tendinopatía, normalmente se basa en el reposo, el uso de antiinflamatorios, infiltraciones de corticoides de carácter antiinflamatorios y rehabilitación. Todos ellos tienen el objetivo de aliviar el dolor y la inflamación de la zona afectada.

entesitis

Solo en algunos casos en los que la lesión no mejora, se recurre a la cirugía.

En fisioterapia el uso de los ultrasonidos y la electroterapia ayuda mucho a aliviar los síntomas de esta afección. Esta terapia se realiza a través de la emisión de una onda terapéutica mediante un transmisor, generalmente en forma de gel o agua, que trata los problemas de la entesis.

También el uso de los TENS o Estimulación nerviosa trans-cutánea alivia el dolor al impedir que las células nerviosas se activen.

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En:articulaciones, dolor, fisioterapia, higiene postural, hombro, lesiones, salud, Senso

Comentarios desactivados en El Hombro Congelado

El hombro es una articulación, que al igual que en el resto de articulaciones de nuestro cuerpo, se encuentra rodeada por una capa que la rodea en su conjunto formando la cápsula articular y que le proporciona estabilidad, entre otras prestaciones.

La capsulitis retráctil se caracteriza por una inflamación de la articulación del hombro, debida a la retracción de la membrana flexible (o cápsula) que recubre la articulación y que permite el movimiento del hombro.

hombro congelado

Su aparición puede deberse a diversas causas como:

  • Capsulitis primaria o idiopática. La causa subyacente de la capsulitis adhesiva se desconoce, aunque se cree que resulta de una combinación de inflamación sinovial y fibrosis capsular. Existen algunos factores que predisponen a la aparición de la capsulitis adhesiva como enfermedades metabólicas y endocrinas (diabetes), o la inmovilización prolongada del hombro tras una operación de hombro o tras otras cirugías como de mama.
  • La capsulitis secundaria.Es una complicación de otros procesos como la tendinopatía calcificante, cirugía, traumatismos con o sin fracturas, etc.

 

Los síntomas que presenta son principalmente dolor, un dolor creciente, debido a la inflamación de la cápsula, al que le sigue una limitación de la movilidad cada vez más acusada que compromete los movimientos cotidianos.

Suele presenta varias fases:

  • Fase I (1-4 meses): esta fase se caracteriza por un dolor progresivo, irradiación de éste cada vez mayor e incremento de limitación de la movilidad.
  • Fase II (5-8 meses): relativa persistencia de las molestias con dolor nocturno y en reposo, y limitación generalizada de los movimientos.
  • Fase III (9-12 meses): al alcanzar esta fase los dolores disminuyen persistiendo aún la limitación de los movimientos.

Por norma general, la recuperación suele ser espontánea en 18 meses, a veces con persistencia de una ligera rigidez.

Normalmente se diagnostica por la presencia de dolor que puede evocar una tendinitis y pérdida de la movilidad del hombro.

Una analítica de sangre y una radiografía suelen ser suficientes para un diagnóstico y no se requieren de más exámenes.

Es una afección que por regla general se trata mediante analgésicos, antiinflamatorios e infiltraciones.

La fisioterapia juega un papel importante pa