La osteoporosis es una enfermedad esquelética en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Por este motivo, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades que existen en su interior, se vuelven más frágiles y se rompen con mayor facilidad.

Hay tres formas en las que se produce la osteoporosis:

  • Reducción de la captación de sales minerales de calcio.
  • Aumento de la eliminación de sales minerales fuera del tejido óseo.
  • Combinación de ambas circunstancias.

Las causas que dan lugar a su aparición se debe a que durante toda la vida se producen en nuestro cuerpo numerosos cambios metabólicos en los que se alternan fases de destrucción y formación de hueso. Estas fases están reguladas por distintas hormonas, por la actividad física, la dieta, los hábitos alimenticios, la vitamina D, disminución de calcio en el organismo.

A partir de los 35-40 años se produce una pérdida natural de masa ósea, que suele ser  más frecuente en las mujeres post-menopaúsicas debido a la disminución de estrógenos.

Otras causas asociadas a su aparición son el alcoholismo, enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas, insuficiencia renal, determinados fármacos, etc.

Los síntomas se manifiestan de manera tardía, ya que no se identifica hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezca una fractura.

Las fracturas más frecuentes suelen ser vertebrales,  de cadera y de la muñeca.

En la actualidad, los reumatólogos cuentan con amplias herramientas para su diagnóstico precoz y de este modo adaptar el tratamiento para prevenir la pérdida de masa ósea y combatir la osteoporosis.

Se puede ayudar a mejorar la calidad del hueso mediante la adecuada ingesta de calcio, el ejercicio físico, una dieta equilibrada, suplemento de vitamina D y evitar el tabaco y el alcohol.

El tratamiento de la osteoporosis se basa fundamentalmente en la reducción del número de fracturas. La ingesta de fármacos como los bifosfonatos, denosumab, moduladores selectivos de receptores de estrógenos (raloxifeno, bazedoxifeno) y estrógenos. El tratamiento osteoformador que estimula la formación de nuevo hueso. Y el ranelato de estroncio que presenta un mecanismo de acción mixto (antiresortivo y osteoformador).

En todo caso, será el especialista (reumatólogo) el encargado de valorar las características del paciente, sus antecedentes patológicos y los factores de riesgo de osteoporosis y decidirá en cada situación cuál es el fármaco más adecuado en cada caso.