Los calambres musculares son espasmos o contracciones involuntarias y dolorosas que normalmente se producen durante o inmediatamente después de la realización de ejercicio. El músculo que sufre el calambre se pone duro y  no es posible relajarlo.

Suelen afectar generalmente a  la parte delantera del muslo (cuádriceps), a la parte trasera del muslo (isquiotibiales) y a la pantorrilla (gastrocnemio).patologias-siste-ma-muscular-4-638

Los calambres musculares más comunes pueden ser:

  • Son los más frecuentes. Lo padecen personas sanas y les ocurre durante un periodo de reposo, más frecuentemente durante la noche y que afectan principalmente al músculo grastrocnemio y pequeños músculos de la planta del pie y dedos. Afectan con mayor frecuencia a personas de edad avanzada.
  • De la moto-neurona inferior. Se dan en patologías como la esclerosis lateral amiotrófica, poli neuropatía con daño de moto-neurona, poliomielitis recuperada, compresión de la raíz nerviosa y muy rara vez por daño de nervio periférico.
  • Por hemodiálisis. Generalmente ocurren en extremidades inferiores y al final de la diálisis y están asociados con altos niveles de ultrafiltración y pérdida de peso durante la diálisis.
  • Por calor. Los calambres por el calor son la forma más leve de lesión por el calor y consisten en espasmos musculares dolorosos que se producen durante o después de realizar ejercicio intenso y sudar en un ambiente muy caluroso.

Los síntomas se presentan en forma de dolor y espasmos del músculo, que suelen remitir en segundos o minutos. En ocasiones puede continuar durante más de 15 minutos. El músculo afectado puede estar sensible durante las 24 horas posteriores al calambre.

Las causas no son precisas, pero se piensa que son de origen neural. Los calambres se producen cuando los músculos se acortan y se utilizan repetidas veces sin haber realizado estiramientos del ejercicio. Otros factores que pueden dar lugar a su aparición son un esfuerzo excesivo, la deshidratación, el desequilibrio de la sal debido al sudor, la fatiga muscular, embarazo, hipotiroidismo, al agotarse los depósitos de magnesio o calcio, anomalías metabólicas, insuficiencia renal y el consumo de algunos medicamentos.

Para evitar los calambres musculares debemos:

– Aumentar la intensidad y la duración del entrenamiento gradualmente.

– Tomar bebidas deportivas para reponer los electrolitos al finalizar el ejercicio.

– Reponer los hidratos de carbono perdidos durante la realización de ejercicio.

– Realizar estiramientos antes y después del ejercicio.

En caso de padecer algún calambre muscular, los consejos a seguir son:

– Estirar suavemente el músculo al que le ha dado el calambre y mantenerlo estirado hasta que se haya pasado el calambre muscular.

– Aplicar hielo envuelto en un material blando.

– Masajear suavemente el músculo.

– Reponer los líquidos bebiendo agua.

 

Como siempre se ha venido diciendo “más vale prevenir que curar”.