La rodilla, al ser la articulación más voluminosa, es la más vulnerable a la hora de padecer lesiones.

La rodilla de corredor se da como consecuencia de la tensión constante de la rodilla y se produce cuando la rótula se desplaza y está fuera de lugar, pudiendo irritar el surco femoral y desgastar el cartílago que se encuentra debajo de la rótula provocando dolor intenso y punzante. Las causas que pueden dar lugar a esta afección son:

  • Un traumatismo en la rodilla como consecuencia de un golpe o caída que puede dislocar y desplazar la rotula fuera de lugar haciendo que esta se deslice de manera incorrecta por el surco femoral.
  • El entrenamiento excesivo o sobrecarga como la tensión continua de la rodilla puede irritar los nervios que rodean la rótula y dislocar los tendones hasta provocar dolor.
  • La desviación de la rótula puede desgastar el cartílago y producir dolor e irritación en el hueso subyacente y en el cartílago articular.
  • Músculos de la pierna débiles o contracturados que pueden aplicar presión excesiva en la rodilla y desalinear la rótula.
  • El pie plano puede estirar los músculos y tendones de la pierna, causando dolor en la rodilla.Nueva imagen (2)

El síntoma más común que se da en la rodilla del corredor es la sensibilidad o dolor a ambos lados de la rótula, además la rodilla puede hincharse. El dolor suele ser más intenso cuando se realiza algún movimiento que requiera que se flexione la rodilla como arrodillarse, correr, agacharse,…

Es importante tratar esta afección para evitar acelerar la aparición de artritis.

Para evitar su aparición debemos:

  • Precalentar y estirar antes y después de realizar actividad física intensiva de la rodilla. Unos músculos fuertes y flexibles proporcionarán un mejor soporte para las rodillas y será menos probable que se irriten.
  • Evitar el sobrepeso, ya que cuanto mayor sea más peso tendrán que soportar las rodillas y habrá mayor riesgo de tensión sobre las mismas.
  • Utilizar zapatillas para correr adecuadas al tamaño del pie, con mucho soporte y re-emplázalas cuando estén gastadas o las suelas comiencen a perder la forma.
  • Evitar correr sobre asfalto y cemento porque generan una tensión adicional sobre las rodillas.
  • Aumentar gradualmente la intensidad de los ejercicios.
  • Utilizar rodillera en la realización de ejercicio en caso de haber padecido anteriormente rodilla de corredor.

En caso de estar padeciendo dolor durante la práctica de ejercicio debemos:

  • Interrumpir la actividad que lastime la rodilla hasta que no haya síntoma de dolor.
  • Descansar lo más que se pueda.
  • Utilizar una bolsa de hielo o compresa fría para reducir la inflamación.
  • Utilizar una rodillera.
  • Elevar la rodilla por encima del nivel del corazón.
  • Realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
  • Utilizar plantillas ortopédicas para ayudar a aliviar el dolor en caso de tener pies planos.

En fisioterapia el uso del kinesiotaping puede ayudar en el tratamiento de esta afección.