La fisioterapia puede resultar de gran ayuda a las mujeres que se encuentran embarazadas tanto durante como después de dar a luz.

Las mujeres embarazadas van experimentando una serie de cambios físicos  que afectan a varias estructuras del cuerpo para albergar al bebe y posteriormente dar a luz, su columna, caderas, articulaciones y musculatura se irán adaptando con ese objetivo. Como consecuencia de esos cambios la embarazada padecerá molestias, pero que con ayuda de un buen fisioterapeuta se minimizarán además de prepararla para el momento del parto.

El peso de la barriga tira de la columna lumbar hacia delante provocando un aumento de las tensión en los ligamentos de la parte posterior de la columna, una sobrecarga a nivel de las vértebras y una hipertonía de la musculatura lumbar dando lugar a posibles lumbalgias y dolor por compresión de nervio ciático.

El ensanchamiento de las caderas puede provocar dolor y molestias al caminar, al bajar o subir escaleras, al separar las piernas, en la parte baja de la espalda y del suelo pélvico y en la cara anterior de las extremidades inferiores.

Para ello la fisioterapia puede ayudar a través de técnicas suaves de manipulación articular, masajes para aflojar la musculatura tensa y el mantenimiento óptimo del tono de los abdominales y el suelo pélvico para evitar la hiper-movilidad de la cintura pélvica.

El crecimiento del pecho y el peso del bebé durante el embarazo causan dolores de espalda y/o ciática. La fisioterapia puede ayudar mediante masajes, técnicas suaves, estiramientos y consejos sobre higiene postural con el fin de aliviar los dolores.

Sobre todo es importante que la embarazada se prepare físicamente, lo que le va a ayudar a tener una pronta recuperación, una disminución del tiempo de trabajo de parto y evitar la  posibilidad de que le practiquen una episiotomía o sufrir desgarros.

El fisioterapeuta podrá adaptar a la futura mamá un programa que se adecue en cada momento a las necesidades de la misma, donde se engloben ejercicios de tonificación, elasticidad, ejercicios perineales, respiratorios y de relajación tales como:

  • Enseñar a controlar y manejar la respiración, muy útil para las contracciones y los pujos. Entrenar la forma correcta del pujo para que no cause daño pélvico ni perineal.
  • Enseñar ejercicios de la pelvis para disminuir el dolor y favorecer la movilidad en el momento del parto.
  • Informar sobre las adaptaciones y cambios que sufre el cuerpo y lo que ocurre con el suelo pélvico.
  • Preparar físicamente para la maternidad, trabajando suelo pélvico, pelvis y todas las estructuras que van a intervenir o a verse afectadas en el parto. Se trabaja el masaje perineal, se enseña a controlar las posturas y se trata de fortalecer la musculatura perineal.

Preggie2Practicar Pilates o yoga, estirar y andar son buenos complementos para estar en forma.

Una vez que ya hemos dado a luz, la fisioterapia puede ayudar a evitar y tratar las lesiones del suelo pélvico ocasionadas por el embarazo o el parto.