El síndrome del intestino irritable (colon irritable) es un trastorno funcional del tubo digestivo que lleva a dolor abdominal y cambios en el intestino.

Su aparición puede asociarse tras sufrir una infección intestinal (intestino irritable post-infeccioso) u otros desencadenantes como el estrés.

Puede darse a cualquier edad, pero especialmente en la adolescencia y en el inicio de la etapa adulta. Suele darse el doble de ocasiones en las mujeres.

El síndrome del intestino irritable puede ser una afección de por vida y en algunos casos los síntomas suelen ser incapacitantes y reducen la capacidad para trabajar, viajar y asistir a eventos sociales.Colon-irritable

Los síntomas que presenta suelen ser leves e incluyen:

  • Dolor abdominal.
  • Gases.
  • Llenura o sensación de pesadez.
  • Distensión.
  • Cambios en los hábitos intestinales.

El dolor y otros síntomas suelen reducirse o desaparecer tras realizar una deposición. En cambio, los síntomas pueden empeorar si cambia la frecuencia de las deposiciones.

Entre los síntomas que presenta se puede experimentar estreñimiento y diarrea o incluso la alternancia de ambas:

  • Síndrome con diarrea. Presenta heces sueltas y acuosas frecuentes.
  • Síndrome con estreñimiento. Presenta dificultad para defecar y las deposiciones son menos frecuentes y/o en muy pequeña cantidad.

En algunos casos los síntomas pueden empeorar durante unas semanas o un mes y luego disminuyen, en otros, los síntomas están presentes la mayor parte del tiempo.

Su diagnóstico a nivel general suele hacerse en base a sus síntomas.

Para descartar otros problemas, los exámenes que se realizan son:

  • Exámenes de sangre para descartar celiaquía o anemia.
  • Coprocultivos para ver si hay una infección.
  • Una colonoscopia. Se introduce una sonda flexible por el ano para examinar el colon. Se realiza si se presentan síntomas como pérdida de peso o heces con sangre.sonda colon irritable

El tratamiento tiene como objetivo principal aliviar los síntomas.

Realizar cambios en el estilo de vida como hacer ejercicio de manera regular, mejorar los hábitos de sueño, cambios en la alimentación, etc., pueden ser útiles para ayudar a aliviar los síntomas.

A menudo, los síntomas se pueden mejorar o aliviar a través de tratamiento.

En todo caso esta afección no causa daño permanente a los intestinos y no lleva a una enfermedad grave, como el cáncer.

Lo más importante es consultar con el médico en caso de presentar síntomas o si se notan cambios en las defecaciones que no desaparecen.