La cifosis cervical es una condición en la que el cuello comienza a enderezarse más de lo normal, pudiendo progresar hasta el punto de curvarse en la dirección opuesta a su estado normal.

Los síntomas pueden incluir molestias o dolor de cuello y reducción del  rango de movimiento en el cuello (incapacidad para girar el cuello por completo y dificultad para mirar hacia arriba).

Si la cifosis es severa es posible que se tengan problemas con las raíces nerviosas o la médula espinal debido a la presión  que se ejerce sobre los nervios de la columna cervical. Esto puede provocar debilidad en brazos o piernas, pérdida de la fuerza de agarre o dificultad para caminar, problemas de incontinencia, y en casos más graves puede llegar incluso a la parálisis del cuello para abajo.

Son varias las causas que pueden llevar a padecer esta afección:

  • Enfermedad degenerativa del disco. El desgaste del envejecimiento en los discos entre las vértebras pueden hacer que el disco se colapse, lo que provoca que la cabeza se incline hacia adelante y el cuello se curve. El peso de la cabeza provoca un desequilibrio de fuerzas que empujan al cuello hacia adelante pudiendo desembocar en una cifosis.
  • Origen congénito. Debido a un defecto congénito que afecta el desarrollo de la columna vertebral (formación incompleta de la columna vertebral). Se produce un desarrollo anormal en las vértebras. Para estos casos el tratamiento es de tipo quirúrgico.
  • Lesión en la columna cervical. Debido a una fractura por compresión de las vértebras o de una lesión en los ligamentos de la parte posterior de la columna cervical.
  • Origen iatrogénico. Resultado de un tratamiento médico.

Otras causas menos comunes incluyen infección en la columna vertebral, tumores de la columna vertebral y enfermedades sistémicas que afectan a la columna vertebral.

Su diagnostico pasa por consultar al médico, que  analizará el historial médico del paciente y realizará el examen físico  y las pruebas oportunas.

El tratamiento a seguir dependerá de cada caso, pero existe principalmente dos tipos:

  • Tratamiento conservador. Para lo cual se realiza un programa de terapia física, medicamentos para el dolor leve y un cuello ortopédico.
  • Tratamiento quirúrgico. Generalmente fusión espinal, para lo cual utiliza una placa de metal o varilla para sostener la columna vertebral con el fin de enderezarla.

La fisioterapia puede ayudar a tratar esta afección a través de un programa de ejercicios que enseñan a prevenir lesiones en el cuello y el fisioterapeuta recomendará el tratamiento que mejor se ajuste a las necesidades del paciente (masajes, movilización conjunta, electroterapia,…).