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Comentarios desactivados en Llega un nuevo otoño a Senso

Como cada otoño, con el nuevo curso, en Senso estamos ready para afrontar una nueva temporada, que seguro viene cargada de pruebas deportivas, retos, nuevas metas, y que por nuestra parte afrontamos a tope de ilusión, con las pilas cargadas, después del largo verano.

Nuevos cursos que realizaremos estos meses para seguir mejorando nuestra formación y por ende la calidad de la asistencia a nuestros pacientes, con nuevas técnicas y los últimos conocimientos.

Por eso somos una de las Clínicas de fisioterapia más demandadas en Segovia y provincia y nuestros clientes nos avalan con su fidelidad.

Desde la acupuntura, al masaje infantil, pasando por el EPTE, la punción seca o la reflexología podal, adaptamos y tratamos con nuestras manos según la dolencia de nuestros pacientes.

El otoño es una buena época para darse una sesión de puesta a punto para afrontar con los músculos bien tonificados y en buen estado los retos y objetivos deportivos o no, del nuevo curso, por eso no dejes para mañana la salud de hoy.

talodinia

Jun 19

Talodinia

La talodinia hace referencia al dolor en
el talón a causa de una enfermedad inflamatoria.

En el talón tenemos un hueso que lo forma
llamado calcáneo que es el primer hueso en tocar el suelo cada vez que
caminamos. Cuando sentimos un dolor generalizado en el talón, se le denomina
talodinia.

Las causas de la talodinia puede deberse por
anormalidades anatómicas o fisiológicas (pie plano o pie cavo), el varo o valgo
del retropié puede causar un mal apoyo del pie y aumentar la tensión sobre las
estructuras posteriores y laterales del tobillo y el talón, y la pérdida de la
grasa de la almohadilla del talón es una de las principales causas de la
talodinia.

A menudo puede desarrollarse como
consecuencia del uso de calzado inapropiado o por un golpe en la zona. También
se da por malas posturas al correr o caminar, presencia de callos y diversas
enfermedades (cáncer, artritis, obesidad, etc.).

La práctica de deportes como el fútbol,
senderismo, baloncesto, voleibol, atletismo y otros donde el pie tiene un papel
protagonista ayuda a que se desarrolle una talodinia.

Otras causas que pueden originar su
aparición son enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide o la artritis
psoriásica y la gota. Estas a menudo causan dolor en el pie y el talón.

El síntoma principal que presenta esta
afección es la presencia de dolor, especialmente en la mañana cuando nos
levantamos de la cama. Durante el día suele disminuir la intensidad del dolor y
en ocasiones puede incluso desaparecer, pero si permanecemos en reposo un largo
periodo de tiempo, el dolor puede aparecer nuevamente.

Para poder diagnosticar la talodinia, el
dolor debe estar localizado en una extensa área del talón, en la parte inferior
o en el perímetro del talón y no encontrar ninguna otra causa que genere el
dolor. Para su diagnóstico se puede utilizar:

  • Rayos X.
  • Ultrasonido.
  • Análisis de sangre.
  • La resonancia magnética.

Su tratamiento principalmente se basa en
el reposo, ya que el problema de la talalgia es que el solo hecho de apoyar el
talón y el movimiento del pie al caminar puede agravar la lesión.

Es conveniente y necesario que el
tratamiento pase a manos de un fisioterapeuta, ya que nos ayudará a acelerar el
proceso de recuperación.

En algunos casos, si el dolor y la inflamación
del talón persisten, es necesario el tratamiento quirúrgico de la lesión.

Si ya se ha pasado por una talalgia
anteriormente, será importante adoptar medidas preventivas para evitar que se
reproduzca:

  • Perder peso.
  • Uso de calzado adecuado para
    la práctica deportiva.
  • Evitar de calzado plano.
  • Utilizar plantillas
    ortopédicas o almohadillas en los talones.
  • Evitar correr sobre el
    asfalto o superficies duras e irregulares.

Los medicamentos anti-inflamatorios pueden
proporcionar un alivio temporal, pero no actúan en la causa de la enfermedad.

En cualquier caso, si padecemos algunos
de los síntomas citados debemos acudir al médico para que nos realice el diagnóstico
y de esta manera tratar la lesión lo antes posible.

La postura corporal es la posición en la
cual mantenemos nuestro cuerpo en el espacio. Tener una buena postura corporal
desempeña un papel determinante en la prevención de lesiones en las
articulaciones, los músculos y los huesos. Los beneficios de mantener postura
correcta son:

  • Reducción de la fatiga,
    debido a que los músculos se utilizan de forma eficiente y en consecuencia el
    cuerpo necesita menos energía para moverse.
  • Alineación correcta de los
    huesos y las articulaciones.
  • Prevención y disminución de la
    tensión muscular.
  • Minimiza las cargas sobre las
    articulaciones.
  • Prevención del dolor de
    espalda y cuello.
  • Aumento de la autoestima.

Por el contrario, una mala postura con el
cuerpo inclinado hacia delante o exageradamente derecho, dificulta la
respiración y puede provocar problemas como lumbago, escoliosis y lordosis;
además de comprimir los órganos de la digestión y provocar molestias
digestivas.

Os vamos a presentar una serie de
ejercicios que son muy sencillos de realizar y que nos ayudarán a mejorar
nuestra postura corporal.

  • Ejercicio 1. Comenzamos con un ejercicio de respiración torácica. Los ejercicios de respiración exigen una posición especial del cuerpo que reduce la tensión muscular y los síntomas derivados de las malas posiciones.

La forma de
realizarlo es sencilla, sentados sobre un tapete cruzamos las piernas, contraemos
el abdomen y nos aseguramos de tener la espalda recta.

Los omóplatos
han de estirarse uno al otro. Los hombros miran hacia abajo y hacia atrás.

Debemos conseguir
que al respirar solo se muevan las costillas mientras el vientre queda inmóvil.
Al inhalar el tórax se expande y al exhalar se contrae.

  • Ejercicio 2. En primer lugar,
    nos paramos bien derechos, con los brazos a ambos costados del cuerpo y los
    pies juntos. Extendemos los brazos hacia el frente y, a medida que los vamos
    elevando hacia la parte superior de la cabeza, despegamos los talones del
    suelo.

Bajamos los
brazos poco a poco hasta volver a la posición inicial. Repetimos entre 5 y 10
veces.

  • Ejercicio 3. Estiramos el
    pecho para mejorar la postura corporal extendiendo el brazo sobre el borde de
    una pared o una puerta. Luego, nos inclinamos hacia adelante tanto como podamos.
    Permanecemos así durante unos segundos y repetimos con el otro brazo. Realizar
    3 series con cada brazo.
  • Ejercicio 4. Realizamos un
    ejercicio de estiramiento colocando los brazos por detrás de la cabeza y estiramos
    la espalda sobre una superficie suave tanto como podamos y tratamos de mantener
    la postura por unos segundos. Realizar 3 repeticiones.
  • Ejercicio 5. Realizamos una
    plancha colocándonos boca abajo, apoyándonos en el suelo sobre los antebrazos y
    las puntas de los pies.Ni el tórax ni la cadera deben quedar colgados. El
    cuerpo debe formar una línea recta y el abdomen ha de permanecer contraído.
    Permanecemos en esta posición durante 20 – 30 segundos y repetimos 3 veces.
  • Ejercicio 6. Elevamos la
    pelvis colocándonos boca arriba, con los brazos a los costados del cuerpo y las
    rodillas flexionadas. Posteriormente, elevamos la pelvis con cuidado,
    presionando los pies con fuerza. Mantenemos el abdomen contraído y permanecemos
    así durante 20 segundos. Repetimos 3 veces.
  • Ejercicio 7. Realizamos un
    ejercicio para aliviar el dolor de espalda. Sentados sobre un tapete con las
    piernas estiradas, formamos un ángulo recto entre el torso y las piernas.

Disponemos las
palmas de las manos sobre el tapete como apoyo y enderezamos la espalda
manteniendo la vista al frente. Mantenemos la postura durante 30 segundos y
descansamos.

Realizando estos estos ejercicios estaréis
trabajando los músculos implicados en la correcta postura corporal.

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En:articulaciones, Artrosis facetaria, discartrosis, dolor, dolor de espalda, fisioterapia, tratamientos

Comentarios desactivados en La Discartrosis lumbar

La discartrosis lumbar es una enfermedad
de desgaste y desgarre de los discos de la columna lumbar, y de las
articulaciones subyacentes.

Es un problema común que se observa con
mayor frecuencia en pacientes de edad avanzada, personas obesas y con lesiones
anteriores en la columna vertebral.

La discartrosis lumbar es una afección
que se produce en las articulaciones que conectan cada segmento espinal, o
vértebras.

Las articulaciones permiten los
movimientos de la columna vertebral, y cuando las articulaciones de la columna
se vuelven artríticas, los movimientos de la columna vertebral se vuelven
dolorosos y rígidos.

La discartrosis lumbar es una patología
que suele ir acompañada de otras patologías de la columna:

  • Degeneración de disco.
  • Estenosis espinal.

Los síntomas de la discartrosis pueden
incluir dolor en la espalda baja, rigidez, dolor en las piernas,
entumecimiento, hormigueo y dificultad para caminar.

Estos síntomas a menudo empeoran con la
actividad prolongada.

El tratamiento de la discartrosis lumbar
depende de los síntomas que experimente cada persona.

Algunos de los tratamientos que se
utilizan para aliviar sus síntomas incluyen:

  • Fisioterapia. La fisioterapia
    se encarga de ofrecer los medios necesarios fortalecer los músculos de la
    columna lumbar. Contribuye a dar un mejor apoyo a la columna vertebral con
    músculos más fuertes, dando menos de la carga que se coloca en las
    articulaciones.
  • Pérdida de peso. La pérdida
    de peso, por pequeña que sea es a menudo suficiente para aliviar el dolor, ya
    que las articulaciones  soportan menos
    carga.
  • Medicamentos
    antiinflamatorios. Estos pueden reducir la cantidad de inflamación alrededor de
    las articulaciones lumbares, y con ello el dolor.
  • Aplicación de hielo y calor.
    Ambas pueden ser muy efectivas para aliviar el dolor en la espalda.
  • Tratamientos alternativos
    como la acupuntura, el masaje, la terapia de imanes, los remedios naturales, y
    otros.
  • Inyecciones epidurales. Son
    una forma de administrar una inyección de esteroides alrededor del área de la
    artritis.
  • Cirugía de fusión espinal.
    Utilizada para eliminar el movimiento entre vértebras adyacentes. Se realiza
    cuando todos los otros tratamientos no logran proporcionar alivio de los
    síntomas.

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En:articulaciones, dolor, fisioterapia, lesiones, mano, patologías, salud, Senso, tendones, tratamientos

Comentarios desactivados en El quiste sinovial

El quiste
sinovial
o ganglión es un nódulo
formado por acumulación de líquido que aparece alrededor de las articulaciones
y los tendones, principalmente de las manos, pero también de otras partes del
cuerpo. Los lugares más comunes donde se presentan es en la parte de arriba de
la muñeca, el lado de la palma de la muñeca, la base de los dedos del lado de
la palma y la parte superior de la articulación que está más cerca de la punta
de los dedos. 

El líquido sinovial permite la fluidez de
las articulaciones y el deslizamiento de los tendones. Cuando el líquido
sinovial se produce en exceso se forma el ganglión, apreciándose un pequeño
bulto bajo la piel fácilmente visible.

En los estadios iniciales no suele generar
dolor y se va a poder deprimir o modificar con facilidad, en los estadios más
avanzados es más complicado.

Aunque no se sabe a ciencia cierta cuales
pueden ser las causas de su aparición, es posible que se formen en presencia de
irritación de las articulaciones o los tendones (sobreesfuerzo, caídas,…

El tratamiento en los estadios iniciales
puede ser manual, un tratamiento de fisioterapia u osteopatía. En muchos casos,
los quistes simplemente se pueden observar, ya que con frecuencia desaparecen
espontáneamente. 

En el caso de estadíos más avanzados, donde
el quiste se vuelve doloroso o limita la actividad hay varias opciones de
tratamiento disponibles:

  • Entablillados y medicamentos
    antiinflamatorios a fin de reducir el dolor asociado con las actividades.
  • Realizar una aspiración para
    sacar el líquido del quiste y descomprimirlo. 

Si las opciones no quirúrgicas no logran
aliviar o si el quiste reaparece, hay alternativas quirúrgicas, que implican la
extirpación del quiste.  El tratamiento
quirúrgico suele ser exitoso.

El diagnóstico suele basarse en la
ubicación del bulto y en su apariencia.

Normalmente se realiza un examen físico
corporal y se observan los síntomas.

Los nudos de diferente tamaño, firmes y
elásticos, suelen ser visibles y palpables en las proximidades de la
articulación o vainas del tendón.

Si el ganglión no se ve ni se siente, el
diagnóstico es difícil. En estos casos se plantean diversos métodos para
comprobar el hallazgo por palpación.

Las articulaciones facetarias pueden
inflamarse como consecuencia de una lesión o artritis y provocar dolor y
rigidez.

El síndrome facetario o artrosis facetaria consiste en la degeneración del cartílago que separa la articulación “facetaria”. La articulación o articulaciones facetarias son las conexiones entre las vértebras en la columna. Como cualquier otra articulación del cuerpo, permiten los movimientos de la columna de inclinarse o retorcerse.

Los huesos sufren cambios degenerativos
debido a la artrosis o desgaste de estas superficies articulares. Por ello, los
huesos se deslizan unos sobre otros con fricción y limitaciones.

La fricción y limitaciones son
consecuencia de la degradación excesiva de los cartílagos articulares que
causan la irritación de las mismas. A esto es a lo que llamamos síndrome
facetario. Cuando esto sucede, generalmente provocan dolor en la zona afectada.

síndrome facetario

El dolor que presenta esta afección es un
dolor que está ubicado en la parte lumbar de la columna vertebral y puede
irradiarse hacia las nalgas, ingle y la parte posterior del muslo. Es un dolor que
suele agravarse estando de pie durante largos periodos de tiempo y con los
movimientos de hiperextensión, inclinación y rotación contralateral.

Sin embargo, el dolor mejora cuando se
está acostado y cuando se realiza el movimiento de inclinación hacia delante.

Para su diagnóstico es necesario tener en cuenta los síntomas que presenta. Por lo general el diagnóstico suele ser a través de una radiografía, tomografía o resonancia magnética. No existe otro tipo de pruebas específicas.

Su tratamiento puede ser conservador o
invasivo.

El tratamiento conservador consiste en
diferentes técnicas como:

  • Láser. Es una técnica que
    produce un efecto analgésico debido a la liberación de ciertas sustancias que
    inhiben el dolor y disminuyen la inflamación que pueda estar generando el dolor
    a nivel de la articulación facetaria.
  • Reposicionamiento de las
    articulaciones a través de movilizaciones de la columna y otras técnicas
    manuales, que disminuye la fricción entre los tejidos y el dolor.
  • Ejercicios de fisioterapia de
    flexibilización y fortalecimiento muscular.

El tratamiento invasivo es una terapia
basada en la infiltración de anestésicos y cortisona en el nivel de las
articulaciones. Solo está indicada en casos muy concretos.

La metatarsalgia es una afección que produce dolor e
inflamación en la planta de los pies, exactamente en los huesos metatarsianos
que se localizan cerca del inicio de los dedos (metatarso).

El dolor producido por la metatarsalgia  se acentúa al caminar, correr, saltar, al
llevar zapatos apretados, entre otros; y suele afectar al primer, segundo,
tercer y cuarto metatarsiano.

Los síntomas de la metatarsalgia pueden comprender:

  • Dolor fuerte, continuo o intenso en la parte de
    la planta justo detrás de los dedos del pie.
  • Dolor agudo o punzante, entumecimiento u
    hormigueo en los dedos del pie.
  • Sensación de tener una piedra en el zapato.
  • Sensación quemante en la parte anterior del pie
    cercano a los dedos, y que aumenta al caminar, al estar de pie con los pies
    descalzos o caminando sobre una superficie dura. En la mayoría de los casos, el
    dolor se acompaña de durezas en la zona plantar.

Los factores que pueden dar lugar a la aparición de esta
afección son:

  • Uso de un calzado inadecuado, como son los
    tacones altos con puntera estrecha y mal almohadillados.
  • Sobrepeso. Cuanto más peso se tengamos, mayor es
    la probabilidad de desarrollar una metatarsalgia.
  • La edad. Cuando una persona envejece, la capa de
    grasa que protege el pie se vuelve más delgada y el pie tiene menos protección
    contra el impacto y la carga.
  • Ejercicio de alto impacto. Los corredores o las
    personas que realizan deportes de alto impacto tienen un mayor riesgo de
    metatarsalgia porque sus pies absorben mucha fuerza.
  • La forma del pie y de los dedos.
  • Hay casos en que la persona tiene un segundo
    dedo del pie más largo que los demás, lo que puede provocar un aumento de la
    presión sobre los metatarsianos.
  • Enfermedades como la diabetes, gota, juanete,
    acumulación de líquido en los pies…

Si la metatarsalgia no se trata de manera adecuada podría
dar lugar a otra serie de dolencias como Neuroma de Morton, dedos en martillo o
garra o aparición de dolor en otro lugar del cuerpo debido a la cojera causada
por el dolor en el pie.

Para ayudar a diagnosticar esta dolencia, el médico
examinará el pie en la posición de pie y sentado, y preguntará sobre su
historia médica, el estilo de vida, tipo de calzado que usemos y nivel de
actividad que llevemos. Es posible que sea necesaria la realización de una
radiografía para identificar o descartar una fractura por fatiga u otros
problemas del pie, una resonancia magnética, una ecografía o un análisis de
sangre.

Su tratamiento está dirigido a conseguir reducir o eliminar
el dolor y el malestar. Se suele aconsejar:

  • El cambio a un calzado adecuado con un tacón
    bajo (4-5 cm), plataforma de 2 a 3 cm, suela gruesa, estable y absorbente,
    fondo suficiente para introducir plantillas y anchura y altura suficientes para
    permitir la movilidad de los dedos.
  • Descansar después de un largo periodo de pie
    poniendo los pies en altos.
  • Evitar el ejercicio físico de alto impacto y en
    terrenos irregulares.
  • Tomar medicamentos antiinflamatorios.
  • Aplicar hielo en la zona afectada durante 10-15
    minutos al día.
  • Realizar ejercicios de estiramiento de la planta
    del pie.
  • Bajar de peso.

En los casos en los que la metatarsalgia se debe a la forma
del pie, el tratamiento será mediante la fabricación de plantillas
personalizadas para la eliminación de los puntos de presión.

En algunos casos es necesario recurrir a la cirugía para
cambiar la forma de los huesos metatarsianos, liberar el nervio afectado, que
puede quedar atrapado o para enderezar los dedos en martillo.

La fisioterapia puede ayudarnos mucho en el tratamiento de la
metatarsalgia.

En estos casos e/la fisioterapeuta realizará una exploración
física para determinar las técnicas a emplear más convenientes para cada caso.
El tratamiento suele incluir:

  • Limitar el entrenamiento hasta que los síntomas
    desaparezcan.
  • Estiramientos de la musculatura afectada.
  • Masajes de la zona anterior del pie, la fascia
    plantar y los dedos.
  • Ejercicios específicos.
  • Electroterapia.
  • Agentes físicos.

Los tendones son unas cuerdas fibrosas de
tejido conectivo, que sirve de unión entre los músculos y los huesos. Su
cubierta exterior está vascularizada y es la única parte que puede experimentar
una inflamación.

La tendinitis de codo es una inflamación
de los tendones que unen los músculos del antebrazo con la parte exterior del
codo. Los músculos y los tendones del antebrazo se dañan debido al uso excesivo
o a la realización de movimientos repetitivos. Esto produce dolor y sensibilidad
en la parte exterior del codo.

La causa más común de la tendinitis es el
uso excesivo. Hay ciertas actividades que pueden causar que los tendones
trabajen más de lo habitual, lo que provoca una inflamación localizada de los
tejidos.

Una causa menos frecuente de inflamación
de los tendones es un traumatismo directo en la zona, una tendinitis
postraumática, una caída sobre la mano, o la acción de presionar durante largos
periodos de tiempo.

Tipos de tendinitis de codo:

  • Codo de tenista
    (epicondilitis lateral). El epicóndilo es el área donde los músculos del
    antebrazo se unen al hueso lateral del codo. Su aparición se debe al uso
    excesivo de estos músculos, donde se realiza una extensión o rotación forzadas
    de la muñeca o la mano.
  • Codo de golfista (epicondilitis
    media). El codo de golfista  se debe al
    uso excesivo de los músculos que utilizamos para cerrar los puños.
tendinitis de codo

El principal síntoma de la tendinitis de
codo es la aparición del dolor durante el movimiento con ejercicios de
contracción o de estiramiento y presión sobre el tendón.

El dolor no suele ser muy intenso pero si
resulta molesto, pudiendo a afectar en el estado de ánimo de quien la padece debido
a que la tendinitis hace difícil o imposible realizar una actividad cotidiana.

Su diagnóstico es de tipo clínico. En
primer lugar se realiza la exploración al paciente después de comprobar la
anamnesis, conocer los factores de riesgo, posibles traumas, empleo y las
actividades deportivas que realice en su caso.

El profesional realizará una prueba de
contracción de los músculos implicados, el estiramiento de los tendones y
presionará el área del dolor para ver si hay aumento de los síntomas.

En algunos casos se puede prescribir una
ecografía para evaluar el estado de los tendones, cualquier inflamación, degeneración
o tendinosis que pueda existir.

El tratamiento de la tendinitis de codo
se basa principalmente en tratar la afección lo más pronto posible para evitar
que pase a ser una tendinopatía crónica, además de reducir la inflamación,
restaurar la flexibilidad y recuperar la fuerza.

Durante el tratamiento es importante restringir
la actividad que produce el dolor, siendo el reposo una necesidad.

El tratamiento de la tendinitis de codo también
puede tratarse con medicamentos anti-inflamatorios orales o tópicos. Pero en
todo caso, estos métodos anti-inflamatorios pueden proporcionar un alivio
temporal pero no resuelven el problema.

La fisioterapia suele ser un medio
bastante eficaz en el tratamiento de la tendinitis de codo ya que puede ayudar
a restaurar la flexibilidad y la fuerza del codo.

Entre los métodos que se utilizan en
fisioterapia  para reducir el dolor y la
inflamación se encuentra la electroterapia como el ultrasonido, iontoforesis y
la estimulación eléctrica.

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En:discapacidad, dolor, fisioterapia, huesos, escafoides, fracturas, osteoporosis, salud, Senso

Comentarios desactivados en Conociendo la Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad esquelética
en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Por este
motivo, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las
cavidades que existen en su interior, se vuelven más frágiles y se rompen con
mayor facilidad.

Hay tres formas en las que se produce la
osteoporosis:

  • Reducción de la captación de
    sales minerales de calcio.
  • Aumento de la eliminación de sales
    minerales fuera del tejido óseo.
  • Combinación de ambas circunstancias.

Las causas que dan lugar a su aparición
se debe a que durante toda la vida se producen en nuestro cuerpo numerosos
cambios metabólicos en los que se alternan fases de destrucción y formación de
hueso. Estas fases están reguladas por distintas hormonas, por la actividad
física, la dieta, los hábitos alimenticios, la vitamina D, disminución de
calcio en el organismo.

A partir de los 35-40 años se produce una
pérdida natural de masa ósea, que suele ser 
más frecuente en las mujeres post-menopaúsicas debido a la disminución
de estrógenos.

Otras causas asociadas a su aparición son
el alcoholismo, enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas,
insuficiencia renal, determinados fármacos, etc.

Los síntomas se manifiestan de manera
tardía, ya que no se identifica hasta que la pérdida de hueso es tan importante
como para que aparezca una fractura.

Las fracturas más frecuentes suelen ser
vertebrales,  de cadera y de la muñeca.

En la actualidad, los reumatólogos
cuentan con amplias herramientas para su diagnóstico precoz y de este modo
adaptar el tratamiento para prevenir la pérdida de masa ósea y combatir la
osteoporosis.

Se puede ayudar a mejorar la calidad del
hueso mediante la adecuada ingesta de calcio, el ejercicio físico, una dieta
equilibrada, suplemento de vitamina D y evitar el tabaco y el alcohol.

El tratamiento de la osteoporosis se basa
fundamentalmente en la reducción del número de fracturas. La ingesta de
fármacos como los bifosfonatos, denosumab, moduladores selectivos de receptores
de estrógenos (raloxifeno, bazedoxifeno) y estrógenos. El tratamiento osteoformador
que estimula la formación de nuevo hueso. Y el ranelato de estroncio que presenta
un mecanismo de acción mixto (antiresortivo y osteoformador).

En todo caso, será el especialista (reumatólogo)
el encargado de valorar las características del paciente, sus antecedentes
patológicos y los factores de riesgo de osteoporosis y decidirá en cada
situación cuál es el fármaco más adecuado en cada caso.

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En:dolor, dolor de espalda, espalda, fisioterapia, higiene postural, lesiones, lumbalgia, patologías, salud, Senso

Comentarios desactivados en Ejercicios para aliviar el dolor de espalda

Se estima que en torno a un 80% de la
población ha padecido en algún momento se su vida dolor lumbar. La lumbalgia es
un dolor localizado en la parte baja de la espalda cuyo origen está asociado a
las estructuras músculo-esqueléticas.

Las causas más frecuentes de lumbalgia
son distensiones musculares, hernias discales, discartrosis (deterioro de los
discos intervertebrales), espondilolistesis, artrosis de articulaciones facetarías,
estenosis del canal lumbar y aplastamiento vertebral.

Para aliviar el dolor y evitar que
podamos volver a padecerlo es muy importante el ejercicio físico, ejercitar la
musculatura de la espalda. 

Os proponemos la realización de unos
sencillos ejercicios que podéis practicar en casa y que no nos van a llevar
mucho tiempo de realización:

  • Tumbados boca abajo con los
    pies apoyados en el suelo y las rodillas dobladas, llevamos una rodilla al
    pecho ayudándonos de las manos. Mantenemos la posición durante 15-30segundos y
    cambiamos de pierna. Repetimos el ejercicio unas 10 veces con cada pierna.
  • Juntamos las piernas y acercarnos
    al pecho a la vez.
  • Tumbados boca arriba, con los
    pies apoyados en el suelo y las rodillas flexionadas, juntamos ambas piernas,
    de manera que sean un solo bloque. Manteemos siempre los hombros apoyados en el
    suelo durante todo el ejercicio, giramos la cadera para tocar con las dos
    rodillas a un lado y a otro de tú cuerpo. Repetimos el ejercicio 5-10 veces
    para cada lado.
  • Boca arriba tumbados en el
    suelo con los pies plantados en el suelo y las rodillas dobladas, elevamos unos
    centímetros los glúteos del suelo y mantenemos la posición durante 5-10
    segundos. Relajamos apoyando de nuevo sobre el suelo y apretamos el abdomen
    como queriendo tocar el ombligo al suelo. Mantenemos la posición durante unos
    segundos y relajamos, para volver a repetirlo. Realizamos unas 10 repeticiones.
  • De rodillas y apoyando las
    manos en el suelo (a cuatro patas), empujamos las lumbares y el abdomen al
    suelo, mientras levantamos la cabeza y los hombros. Después realizamos el
    movimiento contrario, elevando el abdomen y las lumbares como queriendo tocar
    el techo. Repetir 10 veces.
  • Sentados en el suelo, con una
    pierna estirada cruzamos la otra pierna por encima de la rodilla para posar el
    pie de la pierna cruzada en el suelo. Agarramos la rodilla de la pierna cruzada
    con el codo del brazo contrario y tiramos de aquella hacia atrás. Aguantamos la
    posición 10 segundos y repetimos con la pierna contraria. Realizar 3 veces con
    cada pierna.
  • Nos sentamos en un taburete
    con la espalda recta, tratamos de juntar los hombros hacia atrás, mantenemos la
    postura unos segundos y volvemos a la posición inicial. Repetir 10 veces.
  • Tumbados boca abajo apoyando
    los antebrazos en el suelo por un lado y sobre la punta de los pies por otro.
    Apretamos el abdomen fuerte y tratamos de aguantar al menos 15 segundos.