La Terapia Cráneosacral es una terapia manual indolora, suave, profunda y segura que engloba a todo el cuerpo y corrige los desequilibrios del Sistema Cráneosacral que pueden ser la causa de disfunciones sensitivas, motoras o neurológicas. Ayuda a aliviar o paliar diferentes enfermedades, dolores y disfunciones corrigiendo su origen.

El Sistema Cráneosacral envuelve nuestro cerebro y médula espinal, centro de nuestras emociones, sensaciones,…, y es por ello que esta relacionado con nuestra salud y bienestar. Esta basado en la existencia de una pulsación rítmica sutil que emerge en los tejidos y fluidos del núcleo del cuerpo y que se denomina Ritmo Cráneo Sacral (RCS). Este ritmo se puede sentir, valorar y corregir a través de la palpación, y ser percibido como un movimiento respiratorio sutil que se trasmite a los órganos y tejidos corporales determinando nuestro estado de salud.craniosacral-therapy-san-luis-obispo-300x203

En la Terapia Cráneosacral se utilizan las manos con una leve presión como instrumento para liberar tensiones, congestiones o restricciones que se dan en el Sistema Cráneosacro (conjunto de meninges que envuelven al Sistema Nervioso Central), que limitan su movimiento y funcionamiento, asegurando así el correcto funcionamiento de sus estructuras y del líquido cefalorraquídeo. El cuerpo, al liberarse de dichas restricciones, aumenta su nivel de energía y relajación. Puede ser utilizada en cualquier persona, desde un bebe hasta un anciano, y la duración de las sesiones de este tipo de técnica varia en función de esto. cranio03

En los casos en los que está indicada la Terapia Cráneosacral:

  • Alteraciones de la Articulación Temporo Mandibuar (ATM).
  • Dolores crónicos de cuello y espalda.
  • Ciática.
  • Depresión.
  • Dolor articular.
  • Dolor y tensión muscular.
  • Dolores de cabeza y migrañas.
  • Cansancio crónico.
  • Problemas oculares.
  • Estrés.
  • Problemas de concentración.
  • Trastornos de aprendizaje.
  • Lesiones deportivas.
  • Parálisis facial.
  • Problemas digestivos.
  • Secuelas de accidentes.
  • Síndrome de estrés postraumático.
  • Zumbido en oídos.
  • Vértigos.
  • Alteraciones motoras y de coordinación.
  • Desórdenes del Sistema Nervioso Central.
  • Lesiones traumáticas cerebrales y medulares.