Nov 21

El menisco

El menisco es un una lámina cartilaginosa situada entre el fémur y la tibia que actúan como amortiguador absorbiendo los impactos que perciben los huesos.

Debido a la práctica deportiva o por el paso del tiempo podemos sufrir lesiones de menisco. En personas jóvenes su ruptura generalmente es el resultado de una lesión importante por torsión de la rodilla (más relacionada con la actividad deportiva), en cambio, en personas mayores puede deberse a un traumatismo menor (levantarse de la posición de cuclillas).

Los síntomas de un desgarro o rotura de menisco varían en función de la gravedad de la lesión. Cuando una persona sufre un desgarro leve puede no tener más que un ligero dolor e hinchazón en la zona afectada que remite al cabo de dos o tres semanas.rotura menisco

En caso de sufrir rotura de menisco, este se manifiestan como:

  • “Ruido seco” en la rodilla en el momento de la lesión.
  • Dolor en el centro o el lado de la rodilla, especialmente al torcer la rodilla o al agacharse.
  • Hinchazón, rigidez y agarrotamiento de la rodilla, que empeora al cabo de los dos o tres primeros días de sufrir la lesión.
  • Reducción de la movilidad de la articulación.
  • Sensación de que la rodilla se va a quedar bloqueada al intentar flexionarla.
  • La rodilla no se puede extender por completo.
  • Sensación de que la rodilla cede o falla sin previo aviso.

Su diagnostico pasa por la consulta con el médico de familia, que realizará una exploración y una prueba denominada McMurray (consiste en doblar la rodilla y luego extenderla y rotarla). Tras el diagnostico el médico valorara si es necesario una intervención quirúrgica o no.

En algunos casos el médico pedirá una radiografía para descartar posibles afecciones degenerativas o de tipo artrítico que cursan con dolor de rodilla y/o una resonancia magnética (RM) para observar con mayor detenimiento el tejido blando de tu rodilla.

La fisioterapia en los casos en los que la rotura de menisco no requiere cirugía, puede ayudar a reducir el dolor, la inflamación y la recuperación de movilidad y fuerza de la rodilla. Para ello se utilizan diferentes técnicas que varían en función de cada caso concreto (electroterapia, movilizaciones pasivas, estiramientos, electro-estimulación, crioterapia, etc.)

En los casos en los que requiere cirugía, el tratamiento fisioterapéutico se realiza tras la misma y no difiere mucho del tratamiento que se realiza en lesiones de menisco no operadas.

En cada caso el fisioterapeuta enseñará un programa de ejercicios para realizar en casa y unos consejos básicos para la prevención.

Para prevenir las lesiones del menisco se deben adoptar una serie de precauciones:

–     Realizar ejercicio de manera regular.

–     Hacer siempre sesiones de estiramiento antes  y después de practicar deporte o cualquier actividad intensa con las piernas.

–     Proporcionar a los músculos tiempo de descanso y recuperación entre actividades.

–     Utilizar el calzado adecuado.

–     Utilizar las técnicas adecuadas al practicar deporte.

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