El ligamento cruzado anterior LCA es un ligamento que se sitúa en la parte media de la rodilla y que impide que la tibia se deslice hacia afuera frente al fémur. Los otros ligamentos principales que conectan estos dos huesos son:

  • Ligamento colateral medial (LCM), que corre a lo largo de la parte interna de la rodilla. Evita que esta se doble hacia adentro.
  • Ligamento colateral lateral (LCL), que corre a lo largo de la parte externa de la rodilla. Evita que esta se doble hacia afuera.
  • Ligamento cruzado posterior (LCP), que trabaja junto con el LCA. Impide que la tibia se deslice hacia atrás por debajo del fémur.

El ligamento cruzado anterior conecta la parte posterior-lateral del fémur con la parte antero-medial de la tibia, pasando por detrás de la rótula. Esta unión permite evitar un desplazamiento hacia delante de la tibia respecto al fémur. La combinación del ligamento cruzado anterior con el ligamento cruzado posterior (evita un desplazamiento hacia atrás de la tibia respecto al fémur) proporcionan estabilidad rotacional a la rodilla.LCA

Las lesiones del ligamento cruzado anterior son las que se dan con mayor, y son a menudo el resultado de una lesión sin contacto que implica una fuerza de desaceleración o de una lesión de contacto que implica un componente rotacional (consecuencia de una torcedura).

Las causas que dan lugar a esta lesión son:

  • Cambios bruscos de posición, dejando el pie fijo en el suelo (giros o rotaciones).
  • Mal apoyo de la extremidad inferior tras una caída.
  • Movimiento brusco de hiper-extensión de la rodilla.
  • Golpe fuerte y directo en la rodilla.
  • Parada rápida con violento cambio de dirección.

Los síntomas que produce una lesión en el ligamento cruzado anterior son:

  • Se nota un chasquido seguido de dolor. Se puede tener la sensación de desencajamiento, aunque luego desaparece.
  • Es habitual que se produzca un derrame o edema, al ser estructuras interiores de la articulación. Suele aparecer en las tres primeras horas.
  • Aparición de un hematoma en la zona del pliegue de la rodilla.

Si la rotura es escasa no suele provocar la sensación de inestabilidad, en cambio en las roturas graves la sensación de inestabilidad es mucho más extraña.

El dolor de la rotura de un cruzado anterior desaparece en días o semanas. Si no se trata de manera adecuada la inestabilidad residual provocará dolor.

El tratamiento que se debe realizar en principio se basa en:

  •  Aplicación de frío local, efectivo durante las primeras 72 horas.
  • Reposo mínimo de 24 a 48 horas, para evitar aumentar la lesión.
  • Vendaje compresivo elástico, no rígido para no cortar la circulación de la sangre.
  • Elevación de la extremidad durante varios días.

En el caso de las roturas graves el tratamiento suele ser la cirugía, que se realiza habitualmente con anestesia epidural.

Después de la cirugía, se suele hacer un tratamiento fisioterapéutico basado en:

  • Acondicionamiento aeróbico. Realización de ejercicios de baja o media intensidad (caminata, trote suave, natación, montar bicicleta) y de larga duración (20 a 40 minutos).
  • Fortalecimiento muscular. Tiene como objetivo mantener o aumentar la fuerza y rango de movimiento a los músculos, proporcionar mayor estabilidad articular, y desarrollar mayor resistencia muscular al esfuerzo para que el paciente pueda reintegrarse favorablemente a sus actividades cotidianas.
  • Realización de ejercicios de fortalecimiento de mediante contracciones isométricas. Durante los primeros meses ejercicios específicos en piscina para acelerar la recuperación, tales como ejercicios de flexibilización de isquiotibiales protegiendo la plastia de la extensión completa y trabajo del arco articular con ejercicios de flexión y extensión de rodilla forzando poco a poco.